Hacemos un parón, y os deseamos unas felices vacaciones, con una casa que huele a ellas. Está abierta al mar, en la Costa del Sol, lejos del bullcio, y pensada para disfrutar del tiempo libre.

Toda la vivienda está pensada para disfrutar de las vistas y la zona exterior, a la que se accede mediante unas enormes cristaleras, que cerradas, comunican visualmente ambas zonas.

El interiorismo se concibe pensando en disfrutar del tiempo libre, y recibir a gente, como demuestra el sofá rinconero, y la gran mesa del comedor.

Cuenta con una zona más recogida, pensada para los fines de semana de invierno, y situaciones más privadas.

La sencillez en cuanto a colorido y estampados, con el blanco como protagonista, ponen la nota final a un espacio que huye de las estridencias, buscando el total descanso.

Fuente: mi casa

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