Sólo hace falta una dosis de color, para que un exterior se convierta en un espacio lleno de personalidad. Cuadros, flores, textiles, y unos farolillos de colores, son suficientes para que el espacio se transforme de temporada en temporada.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de sus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad