Cuando tenemos espacios muy grandes, a veces los vemos vacíos y difíciles de decorar, simplemente con mobiliario. En esas ocasiones, debemos plantearnos si sería adecuado vestir sus paredes con algo más que una mano de pintura, y recordar la importancia de la textura, más allá de poner nuestras miras sólo en el color.

Este ejemplo es perfecto para ilustrar esta idea, ya que se trata de un espacio con paredes en tonos grises, cuya uniformidad es rota por el material, no por el color, de manera que sigue resultando un espacio armónico y coordinado.

Son las paredes, por si solas, las que dan personalidad a los espacios, como podemos ver en el baño, que se llena de entidad, simplemente con sus materiales.

Además, en el caso de optar por madera, es una forma de dar calidez a un espacio que en principio se presenta frío, debido a su tamaño y su gama cromática.

Fuente: 79ideas