Aunque estamos bastante habituados a ver comedores situados dentro de la cocina, nos encanta como en ésta, han prolongado la isla lo suficiente, como para convertirse en una mesa por derecho propio. Reforzando la encimera, de un impoluto blanco pulido, con una subestructura de acero en líneas rectas, que casa a la perfección con las sillas-butacas, han conseguido darle una entidad especial. ¡Una idea genial!.

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