Reformar una casa como si de un traje a medida se tratara…

Nos encontramos nuevamente con una vivienda típica de las décadas 1960-1980, en las que se construyeron de forma masiva unos bloques con las fachadas de ladrillo visto. El interior había envejecido mal, con una profusión de madera oscura y un mobiliario pesado, un alicatado pasado de moda y dañado y una configuración fragmentada que quitaba fluidez al conjunto de la vivienda. Empezamos por renovar integralmente la fontanería, el sistema eléctrico y el dispositivo de calentamiento, además de aislar acústica y térmicamente la tabiquería existente.  Abrimos el salón a una cocina americana moderna, hecha a medida en tonos claros, para aprovechar la entrada de luz natural. Misma cosa con el salón en el que dejamos una pared de ladrillo visto pintada de blanco además de cubrir el suelo con una tarima de roble claro. Para los cuartos, elegimos unas puertas correderas a modo de separación para dar flexibilidad al espacio. Privilegiamos una iluminación indirecta, mediante un foseado perimetral en los falsos techos. Este recurso nos permitió también poner en valor un pilar inamovible en el pasillo al que dimos un aspecto rustico con un revestimiento de hormigón pulido.