Cuando nos encargaron la rehabilitación de esta casa de campo de más de 100 años, situada en un pequeño pueblo de Toledo,  los dueños expresaron su deseo de recuperar muchos de los elementos originales.

Querían lograr espacios que, aún concebidos con una óptica moderna y funcional, conservaran una parte importante del “espíritu” de la construcción original.

Es así como decidimos restaurar las carpinterías de madera de la casa: unas  ventanas con postigos y una puerta de tablero que,  a consecuencia el paso del tiempo y la falta de mantenimiento, estaban muy deterioradas.

 puerta y ventana antes de la restauración 

Nuestro desafío en AXIOMA ARQUITECTURA INTERIOR no era solo revertir el estado en el que se encontraban mejorando su aspecto, sino también adaptarlas a las necesidades de confort y seguridad de los propietarios.

Fue un proceso laborioso, mucho más complicado que la sustitución por nuevas carpinterías que imitaran las originales, pero creemos que el esfuerzo ha valido la pena.

El primer paso fue retirar las carpinterías y su traslado a nuestro taller de ebanistería. A continuación, se procedió  a la eliminación de la pintura por procedimientos mecánicos.

decapado, lijado y pulido de la puerta

 

Con la puerta ya completamente decapada, y sin rastros de pintura, se  procedió a un lijado para pulir las irregularidades de la superficie usando cuchillas y  formón para la terminación de ángulos y rincones.

Se repusieron las partes dañadas o rotas de los bordes inferiores, y se reforzaron las piezas de unión.

refuerzos y reparaciones de la puerta

Se complementó la hoja original de la puerta principal en la cara interior, duplicando su espesor a fin de dotarla de mayor resistencia y de posibilitar la colocación de una cerradura de seguridad.

Puerta. Fase final del trabajo de taller

Se cambiaron los junquillos de las ventanas para permitir la instalación de un cristal de mayor espesor que mejorara el aislamiento térmico y acústico.

Ventana en taller y recolocada en su posición original

Se sellaron los poros de la madera  para que el nuevo acabado sea absorbiera sin dejar manchas, para posteriormente aplicar a mano un producto sellador, y finalmente  pintura esmaltada.

Ya instaladas en su posición definitiva, el último paso fue la colocación de los herrajes.
Se rescataron la mayor parte de las piezas originales y, las que tuvieron que reponerse, fueron elegidas con un estilo “vintage” que respetara  ese aire antiguo y rústico que queríamos acentuar.

Y este es el resultado……….

 

ventanadespués de la restauración

 

cara exterior e interior de la puerta ya restaurada

En próximas entregas os contaremos cómo se salvaron los suelos hidráulicos originales de  esta casa, y sobre otras reformas integrales en la que dimos una nueva vida a objetos y espacios, integrándolos al diseño contemporáneo, “recuperando su memoria”.