Para seguir dando forma a nuestra sección “Antes & Después”, nos ha parecido perfecto el comedor que os mostramos a continuación. Un espacio pequeño pero con luz, donde el principal protagonista era el papel pintado, adecuado en su momento, pero actualmente, muy desfasado.

Aunque en este caso el lavado de cara podría haber consistido, simplemente, en empapelar y pintar, los dueños decidieron también cambiar el tono de madera del suelo, para concebir una estancia en una gama cromática distinta.  Sin embargo, el friso blanco sí se conservó, ya que su color enfatizaba la idea que se tenía para el nuevo comedor.

Para las paredes, se optó por un papel contundente, con un estampado geométrico en blanco y negro, que acompañado de muebles en ambos tonos, hace de este espacio, algo totalmente actual.

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