“La primera impresión, es la que que cuenta”. Por suerte, es una frase hecha, de la que no se apropiaron quienes decidieron adquirir esta vivienda, porque, ¿quién podría pensar que algo en tan mal estado, podría terminar teniendo una imagen tan espectacular?.

Tras una reforma profunda (¡nuestras preferidas!), nadie diría que se trata de la misma vivienda, pero entre estas dos imágenes, hay un gran trabajo detrás. Desde mejoras en la parte técnica, como el cambio de instalaciones (fontanería, electricidad, etc.), hasta renovar por completo la base de la vivienda; levantar la madera de paredes y suelos, o las huellas de la escalera, y cambiarlos por los nuevos materiales, finalizando con unas buenas decisiones decorativas, en cuanto a colores y mobiliario. ¡Un 10!.